En la
Palabra
Lectura: Lucas 19

En la
Práctica
La parábola de las minas tiene una gran
enseñanza y un gran reto para nosotros. El Señor nos ha dado a cada uno
talentos y dones. El propósito de ellos es que los invirtamos poniéndolos en
práctica. Jesús ha prometido regresar y cada uno de los cristianos (nacidos de
nuevo) tenderemos que pasar por el Tribunal de Cristo (2 Corintos 5:10) ahí
serán probadas nuestras obras en Cristo. Este Tribunal no es para salvación,
sino para ser recompensados por el Señor. ¿Cuántas y qué tipo de coronas vas a
recibir por tu trabajo fiel al Señor? Cuando el Señor Jesús regrese, y sea su
desfile triunfal, cada uno de nosotros podremos arrojar nuestras coronas
delante de él y darle alabanza. Esta parábola de las minas nos reta a
considerar dónde estamos invirtiendo los talentos y dones que Dios nos ha dado.
¿Estamos siendo siervos buenos y fieles? Finalmente el que no produjo sino
guardo la mina, se le quitó la mina y se le dio al que había producido 10.
Aunque algunos pensaron que era injusto, el Señor contestó, que al que produce
se le dará más, y al que no produce se le quitará lo que tiene y se le dará al
que produce. Esto no es injusto porque la instrucción del hombre noble fue
clara, les pidió que pusieran esos talentos a producir mientras regresaba. ¿A
quien le confiarías tus riquezas, aun buen administrador o a un administrador
negligente que no va ha hacer nada con lo que le diste?
En Oración
Señor gracias por los talentos y dones que
has dado. Te pido me des sabiduría para invertirlos y finalmente llevar gloria
a tu Nombre, por Jesucristo, amén.
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