Thursday, November 15, 2012

He Aquí su Rey

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En la Palabra
Lectura: Lucas 23, Juan 18 -19

Lucas narra el juicio de Jesús ante Pilato quien no encontró nada digno de muerte y no quería dictarle  sentencia de muerte. Cuando se enteró que Jesús era de Galilea, le envió a Herodes quien era el gobernador de Galilea. Herodes quería ver que Jesús hiciera milagros pero Jesús no los hizo. Herodes se burló de él y lo regresó a Pilato. Pilato finalmente escuchó la voz del pueblo. Azotaron a Jesús, le pusieron una corona de espinas y lo llevaron a crucificar. Pusieron un título sobre la cabeza de Jesús: “Este es el Rey de los Judíos” el cual estaba escrito en Latín, Griego y Hebreo. Dos ladrones fueron crucificados también ese día, uno de cada lado de Jesús. Uno de ellos injuriaba al Señor, el otro lo reprendió y le pidió a Jesús que se acordara de el cuando viniera en su reino; Jesús le dijo: “de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Luc.23:43). Jesús murió y fue sepultado. Juan relata más en detalla la conversación de Jesús con Pilato el cual tuvo gran temor de Jesús, sobre todo cuando escuchó la acusación de que Jesús, siendo hombre, se hacía Hijo de Dios. Cuando Pilato presentó a Jesús delante del pueblo, les dijo: “He aquí su rey” (Jn. 19:14) y ellos gritaron “¡crucifícalo!” Pilato preguntó: “¿he de crucificar a su rey?”  La respuesta es asombrosa; “no tenemos más rey que César.”

En la Práctica
La declaración que hizo el pueblo acerca de su lealtad a César es asombrosa. Un Judío podía ser acusado de sedición por esas palabras, sin embargo, el deseo de deslindarse de cualquier relación con Jesús como rey, hacía que declararan fidelidad a un hombre romano que se hacía dios. Jesús había demostrado con sus enseñanzas y sus hechos que el era Dios hecho hombre. De alguna manera todos lo seres humanos tenemos lealtad a alguien o algo. Dios nos creó con esa dependencia. Alguien dijo: “el hombre tiene un vacío triangular en el corazón, que un mundo redondo no puede llenar, solo un Dios trino, Padre, Hijo y Espíritu puede llenar ese vacío.” ¿A quien eres leal? ¿A un mundo redondo son sus pasiones? ¿A un hombre con sus debilidades y defectos? ó ¿a un Dios que se hizo hombre y murió sufriendo el castigo de nuestros pecados para poder restaurar nuestra relación con él? “¡He aquí tu Rey!” Jesucristo es el único Rey.

En Oración
Padre, gracias por tu Hijo Jesucristo, porque el es el Rey que un día regresará y gobernará con justicia sobre todas las naciones. Por Jesucristo, amén.

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