Lectura: Juan 13 - 17

En la
Práctica
¡Que seguridad más maravillosa tenemos en
Jesús! Aunque físicamente Jesucristo no está en el mundo, ha dejado su Espíritu
para que esté en nosotros. Jesús llama a su Espíritu “el Consolador.” Esta
palabra literalmente significa, “llamar a lado.” Tiene la idea de un abogado
que se para junto a la persona que va a representar, con la diferencia que
Jesús prometió que el Espíritu haría habitación en el creyente. Hace unos días,
pasó a la presencia del Señor la mamá de un miembro de la iglesia. Tuve la
oportunidad de ir al lugar donde la mamá acababa de morir para acompañar y
servir a la familia. En medio de la tristeza pude leer el pasaje de Juan 14:1
“No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi
Padre hay muchas viviendas si no fuera así, ya se o habría dicho a ustedes .
Voy a prepararles un lugar” (Juan 14:1-2). Estas palabras cobraron un
significado maravilloso en ese momento, y dieron una paz, un consuelo y una
seguridad tremenda a la familia. ¡Que precisos es saber que Jesucristo vino a
dar vida eterna a todos los que el Padre le dio! No se va a perder ninguno.
¿Estas en las manos de Dios? ¿Tienes esa seguridad en tu vida? Lee Juan 1:10-13
y pregúntate si ha llegado ese momento en tu vida donde conscientemente has
creído y recibido a Jesucristo como tu Salvador.
Creo también importante mencionar el hecho de
que s somos hijos de Dios, necesitamos permanecer en Jesucristo para llevar
fruto. El propósito del Señor Jesús en elegirnos es que permanezcamos en él y
podamos llevar fruto. ¿Estás permaneciendo en El?
En Oración
Gracias Señor por tu Espíritu en nuestra
vida. Gracias porque por medio de él podemos ser guiados por tus caminos,
podemos ser enseñados en tu verdad y podemos ser consolados en nuestras
dificultades y podemos hacer la obra que nos has encomendado. Bendito seas
Dios, por Jesucristo, amén.
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