Wednesday, July 25, 2012

Una Mirada al Corazón del Ser Humano


En la Palabra
Lectura: Isaías 18-23

El Señor continua anunciando juicio sobe otras naciones, en este caso, Etiopía, al que profetiza que sus siembras serán arrancadas antes de la cosecha y se darán a las aves. Finalmente Etiopía llevará alabanza al Señor. La siguiente nación es Egipto quien adora ídolos y consulta adivinos. El orgullo de los egipcios, el río Nilo será un apeste y sus aguas no servirán para alimentar la vegetación. Los que trabajan las telas quedarán también frustrados, aún los sabios darán consejo insensato a faraón. Judá será un espanto para Egipto en aquel día y finalmente los egipcios servirán al Señor y Dios los bendecirá al igual que a Asiria e Israel (19:24-25)
Los que confían en Egipto y en Etiopía quedarán avergonzados así como el Señor hizo avergonzar a los egipcios llevándolos cautivos a Asiria. Babilonia también caerá delante del Señor como Edom y Arabia. Isaías anuncia también la caída terrible de Judá, el cual será un día de llorar y lamentarse pero en lugar de lamentarse dijeron: “comamos y bebamos que mañana moriremos” (22:13), por lo cual Dios no perdonaría su pecado. En ese día aún la estaca clavada en lugar firme caerá. También Tarsis sería juzgada, tal sería su juicio que aun los barcos de Tarsis (España) lamentarían la destrucción. El Señor lo hizo para “envilecer la soberbia de toda gloria y para abatir a todos los ilustres de la tierra” (23:9).

En la Práctica
Estas profecías son un juicio terrible contra el orgullo y la soberbia de los pueblos. Es como una vista a lo que Dios ve en los pueblos, o en este caso, lo que Dios ve en nosotros. Aquellos que piensas que tienen todo, que tienen poder, fuerza, riqueza pero que finalmente delante de Dios caerán. No van a poder confiar en otros para rescatarlos. Esto es un llamado a todos aquellos que han dejado que la soberbia y su aparente sabiduría y poder les den confianza. Alguna vez compartí con una persona que me dijo, “yo solo cero en mi y en lo que traigo en mi billetera.”  El Señor es claro, no hay nada que pueda salvar en el día del juicio, ni el poder, ni la fama, ni la riqueza, ni la sabiduría, ni las influencias, ni el nepotismo; cada uno es llamado por el Señor para dar cuentas delante de El. Como a Judá, el Señor le anuncia juicio para que se arrepienta, pero en lugar de volverse al Señor se dice: disfrutemos de la vida que mañana moriremos. ¿Cuál es tu respuesta a la reprensión del Señor? Este día una vez mas el Señor nos exhorta a examinar nuestro caminar para volvernos al Señor de todo corazón. No seamos como la iglesia de Laodicea una iglesia tibia que pensaba que era rica, que no tenía necesidad, pero el Señor Jesús le dice “y no sabes que eres un miserable, pobre ciego y desnudo.” Obtengamos del Señor oro refinado en fuego para que seamos ricos, vestiduras blancas para que no se descubra nuestra vergüenza y ungir nuestros ojos par que veamos como Dios nos ve.

En Oración
Señor, eres fiel y misericordioso. Gracias por tu amor y por tu consejo. Unge mis ojos con colirio para que vea y pueda andar en tus caminos. Por Jesucristo, amén.

No comments:

Post a Comment